lunes, 6 de febrero de 2017

Día 13 – 23 de enero de 2017 – desde Termas de Epulafquen a Laguna Verde

Es el camino de ripio, feo para caminar el ripio pero lindo lo que ofrece. La variedad.
Ha mejorado este camping, la proveeduría ahora es mucho mejor y han incorporado duchas calientes que antes no había. La gente que está ahora a cargo de la proveeduría es la gente que estaba antes en el lago Curruhué donde ya no se puede ahora hacer fogón y es sólo para pasar un rato.
El camping cuesta 150 y nos hicieron 130. Venden comida, platos hechos a precios razonables.
Hay un profesor de educación física que opina que lo mío ha de ser una tendinitis.
Ver post anterior de caminatas realizadas en 2013 y 2014:

http://lahuellaandina.blogspot.com.ar/2013/01/dia-4-16-de-enero-de-termas-laguna-verde.html

http://lahuellaandina.blogspot.com.ar/2014/02/observaciones-de-caminata-entre-puerto.html

Día 12 – 22 de enero de 2017 – desde Aila a Termas de Epulafquen

Sigue habiendo estacas que señalan la salida desde las áreas de campings hacia los álamos y desde allí al pehuén solitario. No hay marca que señale la ubicación del Locomóvil y en esta oportunidad lo hemos pasado de largo.
El camping de Termas está feo como siempre y muy caro. Cuesta 200 pesos. Los concesionarios son de parcos a antipáticos. Han mejorado una zona, anterior al camping, donde ahora hay un restaurante, carísimo. En la proveeduría del camping ya no venden más que tortas fritas y pan, caros y en porciones miserables. No es recomendable por el momento comprar nada allí. La ducha es caliente. Los pozones tampoco están tan agradables como años anteriores.
Se suma a la troup Nahuel que resulta ser kinesiólogo y me hace unas pruebas en mi dolorida pierna. Parece ser según estas pruebas que no son ni ligamentos ni meniscos. El dolor no me deja acercar ni al fogón ni a ninguna parte. Camino durante la senda y el resto del tiempo descanso o me arrastro. Horrible. Hoy caí dos veces en cuatro patas al no poder sostenerme la pierna al intentar cruzar un palito a diez centímetros del suelo.

Ver esta etapa en:


Día 11 – 21 de enero de 2017 – desde Puerto Canoa a Aila



Regresan felizmente Jesica, Huilén y se incorporan Miguel y Claudia. Volvemos a ser una gran troup.

Ver etapa en:



Baño en el Paimún, Aila

Baño en el Paimún, Aila

Día 10 – 20 de enero de 2017 – desde Puerto Canoa a Base del volcán Lanín


Referencias de esta etapa caminada en 2013 y 2014  en:

http://lahuellaandina.blogspot.com.ar/2013/01/dia-1-13-de-junio-de-puerto-canoa-base.html

http://lahuellaandina.blogspot.com.ar/2014/02/observaciones-de-caminata-entre-puerto.html

Cena con vistas al Volcán

Día 9 -19 de enero de 2017 – desde Junín de los Andes a Puerto Canoa


Actualmente hay dos autobuses en temporada, 9.45 y 16.25. El precio del bus está en 105 pesos y la entrada de pesos para nacionales es 90, para Mercosur 130 y para extranjeros 150.
A las referencias de este tramo ya escritas en post anterior cabe agregar que actualmente hay una requisa de gendarmería en la que hacen bajar a algunos pasajeros del micro y les revisan sus mochilas, las mochilas que llevan consigo arriba del bondi.
Cruzamos al camping Pichí Cullín como lo hago yo habitualmente, moviendo el banderín. 
Moviendo el banderín para que venga el bote a buscarnos

Moviendo el banderín para que venga el bote a buscarnos
Nico llega a buscarnos en el bote

La familia de Ester y Nico tienen un bote nuevo, más grande. No cobran costo por el camping pero sí el cruce del lago a 35 pesos.
Sigo sosteniendo que es el lugar ideal para acampar porque tiene las mejores vistas del volcán Lanín, a cada hora sus colores cambian de acuerdo a la luz del día, y cambia su reflejo en el lago. 
Las mejores vistas del Lanín desde el Pichí Cullín
Las mejores vistas del Lanín desde el Pichí Cullín
Las mejores vistas del Lanín desde el Pichí Cullín

Tiene las mejores playas, y, además, está del lado que nos corresponderá para salir de una hacia la senda a Aila.

Mi pierna está hecha mierda. Ando con una caña de bastón.
Fogón en Pichí Cullín y yo con bastón
Fogón en Pichí Cullín y yo con bastón

Día 8 – 18 de enero de 2017 – desde Quillén a Junín de los Andes

Viajamos a dedo y no fue sencillo. Primero caminar desde el camping hasta el área de uso diurno y la casa de piedra. 
A hacer dedo, Lago Quillén
Quienes están a cargo de esta área, información y guardaparques, no supieron brindar la información  ni hicieron ningún esfuerzo por ayudar a solucionar el problema de salir a dedo. Hay opciones como llamar a un taxi y ellos tienen la información pero no nos la dieron. 
Saliendo de Quillén a pata
Caminamos desde la zona de uso diurno 2 km más hasta donde hay alguna chacrita y más adelante unas viviendas y una señora de la comunidad Currumil fue extremadamente solidaria l subirnos a todos con nuestros bártulos en un auto que aunque no tendría capacidad para tantos ocupantes se hizo lugar y todos y todo entramos. La señora fue tan amable que nos llevó hasta Rahue donde se cruzan las rutas 23 y 46 y donde estuvimos buena parte del día haciendo dedo. 
Dedo a Junín de los Andes
Sólo tres de nosotros llegamos a Junín: Mercedes, Joel, y yo; Nelson y Fanny, después de varias horas de intentarlo, antes de la caída de la tarde, desistieron y acamparon hasta el día siguiente sobre el río Aluminé. El transporte entre este cruce y Junín de los Andes pasa solamente a las 7 de la mañana y es carísimo. Sería mucho mejor si se arregla con un taxi.
El ripio entre Quillén y Junín de los Andes es una ruta escabrosa y en mal estado. Se tardan un par de horas en llegar.
En Junín de los Andes paramos en el camping Laura Vicuña, lindo pero muy caro. Tiene calefacción en los baños, ducha de agua caliente las 24 hs, un wi-fi que no funciona. Cuesta 265 pesos, carísimo. Lleno de gente pero igual tranquilo. Está bien organizado, hay electricidad, mesitas y bancos, fogones, pero el wi-fi no funciona y el precio es excesivo.





Día 7 - 17 de enero de 2017 – desde Malalco Chico a Quillén

 El dolor de mi pierna se ha ido acentuando día a día. Cada día tomo más y más pastillas merced a la solidaridad de mis compañeros de caminata ya que nunca llevo medicamentos que no suelo usar jamás. Es la primera vez que me pasa esto. En la mañana me cuesta ponerme de pie. El primer paso es el más difícil. Casi no puedo caminar sin sostenerme de algo. El dolor es punzante. Muy feo. Pero hago de tripas corazón y esperanzo que como llegó, se vaya.
Bajando al Lago Quillén

El camino a Quillén es en bajada y la bajada, con el peso en la espalda y el dolor, es insoportable. Milagrosamente llega un punto en el que el dolor ha sido tanto que me deja de doler por completo. Eso creo, que es un milagro, y así les cuento a Joel y Mercedes que me esperan tras vadear el río llegando a la comunidad Lefiman, pero el milagro dura poco.
Descampado donde pastan ovejas, cerca de la llegada al Malalco Grande
La senda está marcada, hay un par de partes, nada más, donde puede ser confuso, pero dando un par de vueltas en derredor se verán las marcas y se podrá continuar.  Esto sucede por ejemplo al principio, cuando subimos una ladera rocosa, en una parte se enrarece el sendero pero hay una sola opción viable por donde se puede caminar sin grandes obstáculos ni dificultad y bien, es por ahí, después se camina por el bosque, todo en bajada, hay sombra y el suelo es blando; llegando casi al río de Lefimán, pasa también que hay un descampado donde suelen pastar ovejas y no se alcanza  a ver desde un borde del descampado la embocadura de la senda al otro lado, es en diagonal, si caminamos ese descampado en diagonal, estará la marca enseguida en un árbol. 
A continuación nos toca sortear un mallín traicionero, imposible no meter la pata, y después se vadea el río Malalco Grande. Hay que mirar bien el lecho, cuidado por donde se camina para vadear ya que hay pozones profundos.
Tras vadear el Malalco, momento de un milagro

Arroyo Malalco Grande
Durante esta senda las marcas son las banderitas de Huella Andina pero también hay estacas con rayas amarillas o rojas, o circulitos amarillos de lata. A veces en esta última parte pueden confundirnos huellas de animales, pero hay prestar atención y se encontrará la buena senda.
Junto a ese río, Malalco Grande, en la comunidad Lefimán, se puede acampar y está bonito y es libre. Quizás es mejor que llegar hasta Quillén aunque el lago Quillén es maravilloso pero es lejos tener que llegar hasta el camping y de todos modos al día siguiente tendremos que caminar hasta el área de uso diurno del lago para buscar la salida, a dedo, hacia Junín de los Andes donde retomar la Huella.
A 3 kilómetros de esta área de acampe en Lefimán está la cabecera del Lago Quillén, la casa de piedra donde se efectúa el registro de llegada y el área de uso diurno del lago. A 1 km y medio más está el camping. 
Camino al camping de Quillén

Fogón y cena junto al Lago Quillén
El camping cuesta 120 y nos hicieron 100 por caminantes. La ducha caliente fue espectacular. Hay fogones en el piso pero no hay mesas ni bancos. 

El lago Quillén es hermoso.
Lago Quillén

Este día, a la tardecita, armando la cena al fogón, tuve el placer de encontrarme a Lucrecia, una amiga a quien no conocía personalmente pero con quien había hablado bastante a partir de la Huella Andina 2013.